viernes, 11 de marzo de 2016

La ortografía: una herramienta social en la red

Muchos hemos tenido situaciones en las cuales por algún descuido escribimos un tweet, un post o un comentario y, al releerlo, queremos editarlo o borrarlo de inmediato porque cometimos un error y deseamos evitar a toda costa ser corregidos por esa horda de cuervos saca ojos que no dejan falta ortográfica con cabeza.

En cierta forma, eso deja en evidencia la actitud que hemos ido tomando frente a la ortografía en la red, un fenómeno al que, en un principio, no se le daba tanta importancia como ahora, en un momento en el cual las audiencias son más grandes y nuestros mensajes pueden leerse  por personas de múltiples latitudes.

¿Por qué sucede esto? La ortografía, así como la escritura lo fue en su época (ya no tanto, aunque el analfabetismo sigue siendo una causa de discriminación) se ha convertido en una herramienta de segregación social, al menos, en las redes más concurridas y masivas de Internet. La educación se ha vuelto un capital fundamental para el ser humano en estos días y sin él sus opiniones carecen de validez, por más oportunas que puedan ser. 

En ese sentido, un error ortográfico puede convertir todo tu mensaje en una falacia. Quizá en alguna ocasión habrán leído una discusión en la que algún individuo no escribe bien una palabra y ello es argumento suficiente para el otro involucrado para darse a sí mismo la razón: «el día que aprendas a escribir discutimos». Ahí termina todo.

No solamente un error ortográfico puede resultar en «perder» una discusión, también te hará merecedor de una importante sanción social que deja en evidencia la actitud rigorista de algunos usuarios frente al uso de la lengua en la red. En mi caso particular, siempre me ha llamado la atención esta viñeta, meme, o como le queramos llamar:

«Tu publicación ha herido de muerte al Diccionario de la Real Academia Española».

Esa visión tan estricta de la lengua (véase que el librito es de la RAE, como si la Real Academia rigiera todas las expresiones lingüísticas de los hablantes del español) nos lleva a una inseguridad que nos obliga a estar prevenidos, en especial, cuando lo que publicamos se va a cientos de amigos o seguidores, porque no queremos quedar como unos brutos iletrados. 

La situación es distinta, en cambio, cuando enviamos un mensaje directo o estamos en un chat 1 a 1 de WhatsApp por ejemplo. Ahí las cosas son distintas. Ahí empezamos a notar una manera diferente de comunicarnos. Nos damos la licencia de evitar las tildes, de dejar las mayúsculas iniciales a un lado, de expresarnos más coloquialmente (puai en vez de por ahí, pa que en vez de para qué…), entre otras cosas. En otras palabras, nos vamos a un estilo más informal, porque sabemos que es menos probable que alguien nos juzgue las competencias lingüísticas en estilos más formales.

Lo que tenemos que tener muy claro es que la escritura hoy en día es más oral que nunca, en ningún momento de la historia humana hubo tanta escritura realizada por tanta gente. Cuando una expresión humana se vuelve popular, resulta más difícil prescribirla (crear normas de uso) y se vuelve propiedad de la gente del común. Pasó con el latín, pasó con la literatura tras la llegada de la imprenta, etc. Esto deja en evidencia que la ortografía probablemente se quedó relegada frente a los cambios tecnológicos, aunque eso irá cambiando poco a poco. Es muy probable que tanta escritura en las redes termine modificando la ortografía de nuestra lengua a largo plazo, así que no se asusten si en un futuro sus hijos o nietos no escriben como lo hacen ustedes hoy.

Para terminar, escribir con buena ortografía no está mal, como tampoco lo es tomarse ciertas licencias en determinados escenarios. Lo que hay que tener muy presente es que la escritura actual, como la oralidad, tiene contextos de uso y formas de expresión. Imagínese hablando con su amigo con léxico refinado mientras se toma una cerveza. Eso sería tan descontextualizado como decirle «komo kieras kiero mi perro» a alguien con quien discuta en Twitter sobre la crisis económica de la clase media en el país. Todo es de matices. No seamos tan rigoristas.

martes, 23 de julio de 2013

El Hashtag y la comunicación

Probablemente para muchos leer sobre los hashtags es reforzar lo conocido. En este caso, mi propósito es ver el fenómeno desde una óptica distinta, no definiéndolo por sus funciones teóricas, sino más bien prácticas, aquellas que suelen pasarse por alto en blogs que se concentran en el marketing digital o en la informática.

Mi interés es la comunicación y es por eso que quiero hablar del hashtag como herramienta comunicativa, una herramienta revolucionaria que representa un signo globalizado, como una especie de vehículo en el cual se montan palabras de lenguas distintas para expresar temas diversos (para quienes no conocen qué es un hashtag, pueden visitar este link).

Algunas generalidades de los hashtags:

Evitando al máximo ser obvios, quiero explicar el empleo de los hashtags en los mensajes de la manera más simple posible:

1. Inician con #: es obvio, pero había que decirlo.

2. No llevan espacios entre palabras: lo mismo de arriba…

3. Suelen ir en minúscula: esto no es una generalidad. Algunos astutos prefieren utilizar hashtags en mayúsculas aún cuando el Caps On nunca ha sido bien visto en la web. En todo caso, es más cómodo verlos en minúscula y los espacios son suplidos por un recurso denominado CamelCase, que, en otras palabras, consiste en poner en mayúscula inicial las palabras para separar a las unas de las otras.

4. No son ortográficamente estrictos: Las licencias que otorga la informalidad de un hashtag nos permite prescindir de las tildes u otros signos a veces para hacer más convencional la etiqueta o simplemente para no complicarnos tanto. Las tildes, las diéresis y las ñ son permitidas, pero los signos de puntuación (las comas, los puntos, las comillas, los signos e admiración o interrogación, etc.) no se incluyen en los hashtags.

5. No necesariamente son convencionales: es decir, la «teoría» dice que son etiquetas para clasificar información, pero en muchos casos los hashtags simplemente no clasifican nada, solamente son una forma más de expresar algo. En este caso pueden ser utilizadas por varios usuarios o no; es decir, algunos funcionan como expresiones ya convencionalizadas (como las que veremos más abajo), mientras que en otras situaciones simplemente son una manera innovadora de expresar elementos adicionales para el enunciado.

6. Suelen ir al final del enunciado: luego de haber escrito el tweet viene el hashtag. Recurrente en las expresiones paralingüísticas propias de la escritura. Sin embargo, el hashtag se ha convertido en una convención presente en todas las redes sociales, por lo cual, en Instagram por ejemplo, son una manera de identificar la foto.

Funciones comunicativas de los hashtags

Ahora sí, veamos cómo se comportan en la práctica los hashtags cuando nos comunicamos. Aquí incluí elementos no solamente lingüísticos, sino también sociales y mercadológicos, que al fin y al cabo también comunican.

1. Como recurso mercadológico: no hay mucho para decir. Las marcas nos invaden con hashtags para promocionar sus productos o campañas. Son solo una manera entre tantas de medir el impacto. Por lo general son efímeros.

#MUEVOMIBANDERA: hashtag de Bancolombia para promover su campaña institucional del 20 de julio).

2. Como medidor de audiencia: algo muy parecido a lo anterior, solamente que la diferencia radica en el impacto que ciertas noticias, programas o sucesos tienen en el usuario de las redes sociales. Al igual que los anteriores no tienen mucha vida útil, pero su existencia depende de los hechos informativos.

#LoViEnNatGeo: hashtag del canal de National Geographic para que la audiencia hable acerca de los programas que en él se transmiten.

3. Como marcador de actualidad: los hashtags en muchos casos permiten darnos cuenta de qué se está hablando en el momento. Dado que resulta más simple organizar un hashtag que una oración, por lo general estos terminan siendo Trending Topic más fácil, permitiendo así contextualizarnos de los sucesos mediáticos que se presentan.

#NairoQuintana: Hashtag relacionado al nombre del ciclista colombiano que terminó segundo del Tour de France.

4. Como integrador en el grupo comunicativo: es difícil hablar de «amigos» en redes sociales. Hablar de «grupo social» también sería avezado. Por eso me atrevo a llamarlos grupos comunicativos, es decir, un conjunto de personas que opinan masivamente acerca de temas o gustos particulares. Lo que hace el hashtag, además de incluir tales opiniones en una sola etiqueta, es identificar a quienes utilizan el hashtag como miembros de cierto grupo, sin que eso implique algún tipo de relación social entre ellos.

#RobledoSomosTodoshashtag en apoyo al congresista Jorge Robledo tras las acusaciones del presidente Juan Manuel Santos.

5. Como juego de ingenio: puede sonar extraño, pero muchos hashtags son utilizados para jugar, para canalizar la imaginación con base en un tema en particular. A veces suelen llegar a ser Trending Topic, pero normalmente son muy efímeros.

#CadáverExquisito: el juego de construir una historia entre varias personas, pero en este caso a través de tweets.

6. Para darse a conocer: éste es muy común. El hashtag como tendencia sirve de pretexto para poder hablar sobre nosotros, para poder ubicar nuestra personalidad dentro de personas desconocidas; quizá para llamar la atención de alguna en particular, o nada más para «exhibirnos», a ver si alguien resulta interesado en nuestros atributos ─mercadológicamente hablando─.

#25CosasQueOdio: se enumeran 25 cosas que nos identifican a partir de lo que odiamos…

7. Como recurso paralingüístico: una vez más, los usuarios se la han ingeniado para expresar lo que la escritura no permite: los gestos, las expresiones, las sensaciones. En una entrada anterior hablé sobre los asteriscos parentéticos como mecanismo para expresar lo que sentimos o experimentamos a la hora de escribir; pues bien, tanto ellos como los emoticones, cumplen una función muy similar a los hashtags en algunos casos: expresar lo que sentimos sin decirlo con la literaridad fría de las letras escritas. En muchos casos esas expresiones emotivas son exageradas, en otros casos son sarcásticas y en otros casos son la traducción de un meme.

#AlláNosVemos: sarcasmo, quizá en cierto contexto sea «sí, cómo no…».

#ForeverAlone: globalizado por el meme gráfico, no hay mucho que decir al respecto.

8. Modalizador: la modalización es un fenómeno muy usual en el habla común y corriente. Solemos matizar lo que decimos para evitar hacer daño o simplemente nos apartamos en cierta forma de la responsabilidad que tenemos frente a lo que decimos. Es en este sentido el hashtag una herramienta comunicativa muy particular, que en muchos casos se deja de lado pensando que solamente sirve para mirar resultados cuantitativos.

#AlertaGay: es una manera de decirse a sí mismo o a otro que lo que dije tiene cierto aire de homosexualidad. De todos modos explicarlo así es un poco complejo.

#Amiwis: en ocasiones funciona como matizador cuando utilizamos palabras muy directas hacia otras personas.

#LesImportaResto: podríamos decir que es una antítesis. Su interpretación puede ser diversa, pero podríamos pensar que es como «quiero decir algo que considero poco importante».

9. Como… etiqueta: claro, la función principal del hashtag por supuesto no se ha perdido. Ese intento de organizar aunque sea un poco el caos entre tantos mensajes se logra gracias a los hashtags, que nos permiten ubicar cierto tipo de contenidos disponibles en la red.

#Video: encuentras enlaces a videos… No hay mucho más para decir.

Conclusión:

En resumen, los hashtags no son meras etiquetas como muchos blogs suelen decir. Siempre he criticado la falta de profundidad en el análisis de la comunicación vía Internet, sobre todo porque el enfoque se dirige a los negocios y a la efectividad en el marketing, pero se les olvida la importancia de la comunicación en todos estos procesos. Quizá estas funciones sirvan para pensar en que no todos los recursos son estáticos, sino que los usuarios los utilizan de manera tal que su comunicación resulte mejor lograda.

Si crees que falta una función o te gustaría aportar algo a este tema, escríbeme aquí o contáctame vía Twitter.

viernes, 19 de julio de 2013

¡No me cabe en 140! Recursos para sintetizar un tweet

Escribir tweets ya nos resulta a muchos una costumbre. Inclusive, hablar de cómo podríamos sintetizar lo que pensamos en 140 caracteres resulta de mi parte osado, dada la experiencia de tantos usuarios que han aprendido a decir mucho en pocas palabras. Sin embargo suele pasar, inclusive en casos de personas reconocidas que se dedican a la escritura o a opinar asiduamente a través de Twitter, que hacen más corto su tweet utilizando elementos poco amables, reemplazando «por» por «x», «que» por «q», «d» por «de», etc., o, en su defecto, hacen uso de herramientas como twitlonger que a veces no logra ser del todo útil ─después de todo el éxito de Twitter radica en la brevedad─.

Sintetizando un tweet

Siempre habrá una manera de escribir algo que pensamos de manera más corta, y no tenemos que recurrir necesariamente a abreviaturas poco agradables ─en muchos casos tan mal utilizadas que resultan incomprensibles─ u otro tipo de recursos para que el tweet resulte legible y que además comunique todo el contenido que esperamos incluir en él. Es cierto que estamos para comunicarnos y que la escritura es una manera de expresar lo que pensamos, pero es posible, utilizando los recursos propios de la lengua, reducir un tweet sin que se note demasiado que lo hemos sintetizado hasta el límite.

Pensemos en el siguiente ejemplo:


Yo personalmente critico la manera que este escritor (sí, irónicamente es escritor...) utiliza para abreviar sus tweets, ya que en mi opinión se excede en el uso de abreviaturas que no resultan muy estéticas ─y menos para un escritor─. Es probable que el efecto de los teclados en teléfonos móviles influya en que se trate de simplificar todo, pero la imagen en la web se muestra también en la ortografía que se maneja, es como nuestra voz, como lo que decimos en persona.

El tweet original tiene 139 caracteres, justo uno menos para llegar al límite. Ahora tratemos de reconstruirlo, y miremos por qué tuvo que reducirlo de esa manera:

Esperando a que Cartagena vuelva a gritar independencia en elecciones atípicas que pintan muy típicas (compra de votos por puestos, favores y plata).

Según www.contadordecaracteres.com el tweet tendría 149 caracteres en total, 9 más de los permitidos. No parecería tan difícil sintetizarlo, así que pensemos cómo podríamos hacerlo:

1. «Esperando a que» [15 caracteres].

Inicialmente, aclaremos que el verbo «esperar» tiene dos maneras de utilizarse: como transitivo (con complemento directo, ejemplo: yo como torta) o como intransitivo (sin complemento directo, ejemplo: yo duermo). Si nos fijamos bien, el autor se vale del mismo recurso que yo habría pensado: utiliza el verbo como transitivo. En mi concepto, las acepciones transitivas de «esperar» (desde la acepción 1. Hasta la acepción 3.) no distan mucho de las de las intransitivas ─al menos para efectos de darle el mismo sentido al tweet─, por lo que no estaría mal decir «Esperando que Cartagena…». Es así como jugando con los verbos podemos reducir dos caracteres de nuestro tweet, dejándolo así:

Esperando que Cartagena vuelva a gritar independencia en elecciones atípicas que pintan muy típicas (compra de votos por puestos, favores y plata). [147 caracteres].

2. «Vuelva a gritar» [15 caracteres].

Las perífrasis verbales (verbo auxiliar conjugado + [preposición] + verbo en infinitivo) suelen ocupar mucho espacio, más si tienen una preposición, como en el caso de «vuelva a gritar». La ventaja es que los sinónimos podemos aplicarlos a casi todo lo que tenga significado léxico en la lengua, así que construcciones como «de nuevo», «otra vez», entre otras, pueden reemplazar una palabra como «vuelva». En mi caso utilicé «de nuevo» [8 caracteres], expresión que tiene los mismos caracteres que «vuelva a» [8 caracteres]. Sin embargo, la ventaja de utilizar esta construcción adverbial que nos sirve como sinónimo es que ya podemos conjugar el verbo «gritar», quitándole así un carácter. Ahora solo es cuestión de jugar un poco con el orden y quedaría algo como esto: «Esperando que Cartagena grite de nuevo…».

Esperando que Cartagena grite de nuevo independencia en elecciones atípicas que pintan muy típicas (compra de votos por puestos, favores y plata). [146 caracteres].

3. «Pintan» [6 caracteres].

Aquí la cosa es simple: renunciar a nuestro estilo por un carácter menos, o dejar las cosas como están. Si lo vale, un sinónimo o una palabra relacionada puede ayudarnos a reducir aún más el tweet en cuestión. En este caso, yo simplemente utilizaría «lucen» [5 caracteres] por «pintan» y ya está, un carácter menos.

Esperando que Cartagena grite de nuevo independencia en elecciones atípicas que lucen muy típicas (compra de votos por puestos, favores y plata). [145 caracteres].

4. «(compra de votos por puestos, favores y plata)» [46 caracteres].

El paréntesis a veces se utiliza demasiado. Incluso, en ocasiones nos excedemos en su uso cuando podemos utilizar otros signos como la raya (─), las comas correlativas (para insertar incisos), los corchetes, las llaves o los asteriscos parentéticos en ciertos casos de informalidad. Jugar con los signos ortográficos también es válido, y siempre es mejor uno que dos a la hora de twittear. Entonces, ¿por qué no intentamos sustituir estos paréntesis por otro signo? Si nos fijamos en el uso de los dos puntos “:” que nos propone la RAE, encontraremos una buena cantidad de funciones de este signo que se adaptan al tweet en cuestión: resumen lo dicho anteriormente, anteceden a una explicación, separan una ejemplificación del resto de la oración, etc.

Así que si sacamos de tajo los paréntesis y en cambio ponemos el signo de dos puntos, nos quedaría esto:

Esperando que Cartagena grite de nuevo independencia en elecciones atípicas que lucen muy típicas: compra de votos por puestos, favores y plata. [144 caracteres].

Ahora bien, los signos ortográficos también pueden reemplazar conjunciones cuando de enumerar se trata. Por ejemplo, si quitamos la conjunción «y» podemos utilizar una coma “,” en su lugar y ahorrarnos el espacio a lado y lado de la conjunción, aunque eso implique en este caso que el punto final debamos reemplazarlo por puntos suspensivos “…” o por un etcétera. A primera vista parecería que por querer ganar un carácter perdimos dos más, pero no. ¿Eres de los incautos que no ha notado que “…” son tres caracteres? ¡Es uno solo! Nada más basta con buscar el comando adecuado (en Windows es ALT+0133), copiar y pegarlo, o mirar si tu celular lo tiene, así solo reemplazas el punto final por los puntos suspensivos y no has perdido nada, al contrario has ganado, como yo en este tweet:

Esperando que Cartagena grite de nuevo independencia en elecciones atípicas que lucen muy típicas: compra de votos por puestos, favores, plata [143 caracteres].

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Este es el momento en el cual la situación se pone más complicada. En cuatro pasos hemos logrado reducir 6 caracteres de un tweet sin haber cometido ningún error ortográfico o gramatical. Pero aún nos faltan 3 más para poder darle clic a twittear. Cuando nos damos cuenta de que ya se nos complica un poco, acudimos a modificar el tweet un poco más en su estilo, tratando de cambiarle el sentido en lo más mínimo. Las opciones van obviamente con cada quien, pero esto fue lo que yo realicé:

5. «elecciones atípicas que lucen muy típicas» [41 caracteres].

El español es muy rico en sufijos: ya sea para conjugar el verbo, cambiar el género o el número, cambiar la clase de palabra ─de adjetivo a adverbio, como con rápidamente─, etc. En la sutil utilización de los sufijos también hay un truco para reducir nuestros tweets. Como vemos, el autor de éste habla de las elecciones en Cartagena como el suceso en el cual se elige a un mandatario y demás. Pero, ¿qué pasaría si dejáramos de lado el suceso «elecciones» y lo viéramos como un hecho particular? Quizá podríamos cambiarle un poco el sentido a lo que decimos: ya no serían las elecciones sino la elección del mandatario. No tendría el mismo sentido tal y como lo queríamos en un principio, pero estamos cumpliendo con la función de comunicar sin hacer uso de abreviaturas o recursos similares. El tweet quedaría entonces así:

Esperando que Cartagena grite de nuevo independencia en elección atípica que luce muy típica: compra de votos por puestos, favores, plata… [138 caracteres].

¡Lo hemos logrado y hasta nos sobraron 2 caracteres! Renunciamos un poco al sentido original pero dimos a entender casi lo mismo, ahora comparemos los tres tweets:

El original:

Esperando q Cartagena vuelva a gritar independencia en elecciones atípicas q pintan muy típicas (compra d votos x puestos, favores y plata) [139 caracteres].

El hipotético:

Esperando a que Cartagena vuelva a gritar independencia en elecciones atípicas que pintan muy típicas (compra de votos por puestos, favores y plata). [149 caracteres].

El resultado:

Esperando que Cartagena grite de nuevo independencia en elección atípica que luce muy típica: compra de votos por puestos, favores, plata… [138 caracteres]. 

Conclusión

Hemos logrado reducir el tweet al punto de quedar inclusive más corto que el original. Para finalizar, enumeraré algunas estrategias que utilizo, muchas de ellas no aplicadas en el ejemplo:

1. Sutil utilización de los sufijos:

- El plural siempre será más largo que el singular.

- Algunos verbos suelen tener más caracteres en infinitivo que en pasado o en primera o tercera persona, el truco es jugar con ellos.

- Sufijos como -mente, -ción y parecidos pueden dejarse de lado para utilizar otra construcción. Por ejemplo, «más rápido» es más corto que «rápidamente».

2. Los sinónimos cortos:

- Algunos sinónimos son más cortos que el vocablo que estamos pensando. Incluso podemos usar otras construcciones con más de una palabra, como en el caso de «de nuevo».

3. Jugar con los verbos:

- Los sufijos, las perífrasis verbales y el uso de preposiciones para introducir complementos pueden ser modificados o eliminados ─siempre y cuando no se pierda el sentido─ para sustituir la expresión por otra equivalente, como vimos en el caso de «vuelva a gritar».

4. Reemplazo de sustantivos por pronombres:

- Los pronombres yo, él, ella, eso, esa, lo, la, etc., suelen ser más cortos que un nombre propio o un sustantivo cualquiera.

5. Supresión de artículos:

- Si bien el español requiere determinar los sustantivos con artículos, en casos extremos podríamos quitarlos mientras el tweet siga teniendo sentido. Un truco: los plurales no siempre requieren artículo: podemos señalar diciendo «árboles» o «unos árboles».

6. Los signos ortográficos por las conjunciones:

- La coma no requiere un espacio previo como sí lo necesita una «y» o una «o». Y así, podríamos mirar otros detalles para economizar espacio.

7. Eliminación de signos ortográficos:

- En un caso en el cual ya no veamos otra opción, podemos quitar comas que quizá no sean necesarias ─podemos dejar los incisos entre comas como algo propio del enunciado─ o simplemente quitar el punto final. Esto último es bastante usual.

8. Abreviaturas:

- Las abreviaturas son válidas, pero a veces resultan un poco caóticas cuando las realizamos intuitivamente. Una buena guía puede ser el artículo del Diccionario Panhispánico de Dudas, el cual se encuentra disponible aquí.

9. Más de un tweet:

- En el caso en el cual ya no quepa lo que quisiste decir en un tweet, pues haz dos o más, pero eso sí, piensa en quienes te leen, guíalos con puntos suspensivos o con convenciones como (cont.) o (1/2). Usar twitlonger o similares, al menos en mi opinión, no vale mucho la pena.

10. Qué se debe evitar:

- Evita borrar espacios, es muy usual sobre todo cuando se usan signos ortográficos: «la vi,me puse feliz…».

- Evita, ya para terminar, lo que hizo Gustavo Bolívar en su tweet, al menos si quieres que valoren lo que escribes tanto como tú lo esperas. El tiempo que le dedicamos a lo que escribimos es proporcional al tiempo que dedican para leernos.

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Estos son solamente los recursos que yo utilizo, seguramente hay muchos más, los cuales me encantaría recibir para completar el artículo.

Si quieres contactarte conmigo, puedes hacerlo vía Twitter o por correo electrónico.

jueves, 18 de julio de 2013

El asterisco parentético

Hasta los signos y sus usos van cambiando con el tiempo. La posibilidad de comunicarse rápidamente a través de la escritura con nuestros contactos en la actualidad hace que inclusive la manera de expresarnos por medio de las letras y de los signos gráficos evolucione. En la oralidad no nos valemos demasiado de recursos estilísticos de la ortografía ─quizá podríamos suscitar el ejemplo de entrecomillar lo que decimos haciendo los gestos con los dedos─, en cambio, en muchas ocasiones sentimos que nos quedamos cortos para expresar lo que queremos decir en la escritura, sobre todo cuando la comunicación es informal y necesitamos expresar lo que sentimos o experimentamos para darle el sentido apropiado a lo que queremos dar a entender.

El "láser" del Dr. Evil en la película Austin Powers. 

Mientras en la oralidad utilizamos el tono de voz, los gestos, las pausas, las repeticiones y demás, en la escritura necesitamos de los signos de puntuación en general, de la negrita, de la cursiva, y de otro tipo de recursos tipográficos para darle un sentido adicional a lo que decimos. Pero un hecho particular sucede con la comunicación a través de chats, foros vía web, mensajería instantánea o medios similares: el uso de emoticones es cada vez más común, y es porque, además de que lo que decimos no lo queremos hacer literal, la informalidad ha pasado a ser un estilo propio de la escritura, estilo que antes se le dejaba a las conversaciones orales principalmente. Y es en ese cambio relacionado con la informalidad en el que se presentan estas evoluciones ortográficas que no podemos pasar por alto sin sin observar detalladamente ¿Qué significan por ejemplo estos enunciados entre asteriscos luego de una expresión escrita normalmente?:

¡Llegó mi mamá! *sale a correr*.
Se me acabó el chocolate... *llora*.

Quizá para los ajenos a las redes sociales y a la comunicación que muchos llaman 2.0, tales expresiones pueden resultar confusas; no obstante, para quienes usualmente utilizamos Facebook, Twitter, u otro medio de comunicación provisto por la Internet se nos hace muy familiar, pese a que dicho uso de los asteriscos no esté contemplado por la RAE.

¿Cómo se usan teóricamente los asteriscos?

Si nos ceñimos fielmente a la Real Academia Española, toda persona que utilice los asteriscos de esa manera estaría cometiendo una incorrección ortográfica. En el Diccionario Panhispánico de Dudas nos aclaran que el uso del asterisco se supedita a los siguientes casos:

1. Como signo de llamada para notas al margen o notas al pie: 

¡50% de descuento en planchas!*
*Aplican condiciones y restricciones.

2. En lingüística y gramática, se antepone a una construcción agramatical; es decir, que no se permite una realización así en la lengua:

*Yo somos el más grande (la forma gramatical sería yo soy el más grande).

3. En etimología, se utiliza para hablar de un «vocablo hipotético»; es decir, que es probable que no haya existido, pero que de allí provenga una palabra, siguiendo determinadas reglas de una lengua:

*Appariculare es una posible palabra del latín vulgar, derivada del latín clásico apparare

En algunos casos la gente también lo suele utilizar para enumeraciones, pero no pasa a ser más que una viñeta. En este caso sí lleva un espacio después del signo, algo que no sucede en los casos propuestos por la RAE:

* Comprar la leche.
* Ir a la lavandería.
* Hacer el almuerzo.

Pero expresiones como *sale a correr* o *llora* no tienen nada que ver con ninguno de los tres casos anteriores, ni mucho menos son un tipo de enunciado enlistado mediante viñetas. Entonces, ¿decimos que es una equivocación? No, en absoluto. El uso de estos asteriscos se ha convencionalizado como una especie de signo parentético; es decir, que cumple una función muy similar a la del paréntesis.

Posibles orígenes de los asteriscos parentéticos

El origen del uso de los asteriscos tal y como se utiliza ahora es difícil de rastrear. Probablemente provenga de la utilización en los foros, lugares en los cuales la combinación de ciertos signos daba como resultado la utilización de determinado emoticón. Así, si escribíamos ─en un caso hipotético─, *ROFL*, ::ROFL:: o _ROFL_ podríamos lograr representar cierto tipo de emoticón o, simplemente, dar a entender que eso es lo que sentíamos en el momento (en español, que prácticamente estábamos cagados de la risa).

ROFL: Rolling On Floor Laughing

Sin embargo, en algunos lugares se registra el uso de los asteriscos para hacer énfasis o para emular la negrita o la cursiva cuando no había posibilidad de enriquecer el texto. Inclusive, es posible también encontrar este recurso en ciertas onomatopeyas transcritas de ruidos humanos ─tales como *sigh*, *snif*, *cof*, *mua*, etc.─ que se utilizan en cómics o traducciones de realizaciones audiovisuales (como películas, series de anime, etc.).

Charlie Brown suspirando...


Características de los asteriscos parentéticos

A ciencia cierta, quizá sea una combinación de las tres hipótesis el resultado del uso actual de los asteriscos para denotar la acción que el enunciador realiza o experimenta en el momento de escribir. Como un observador del fenómeno, he aquí algunos rasgos característicos que he identificado (advirtiendo que obviamente los asteriscos parentéticos se pueden presentar de otras maneras):

1. Representa una acción, es decir, requiere de un verbo, a menos que sea una representación onomatopéyica como ya se había dicho.

2. Se emplea ortográficamente igual que los paréntesis o los corchetes.

3. Los enunciados entre los asteriscos parentéticos son incisos. Las comas correlativas y los paréntesis, por ejemplo, cumplen con la misma función (son autónomos, ofrecen información adicional sobre un enunciado previo, etc.).

4. La acción usualmente se expresa mediante una oración impersonal, es decir, no se conjuga en primera persona y en cambio se conjuga para la tercera persona, singular e indicativo, con el pronombre reflexivo «se»:

*Me desmayo*
*Se desmaya*

Sin embargo, los asteriscos parentéticos también son usuales para expresar acciones que afectan al enunciador de manera indirecta:

¡Estoy feliz! *nadie lo lee*

5. Generalmente se ubican al final de lo enunciado y pueden combinarse con otras acciones:

Aquí, viendo las notas finales del semestre… *se desmaya* *vuelve en sí* *se desmaya otra vez*. 

Conclusión

En conclusión, el uso de los asteriscos para encerrar enunciados, actualmente, es la manifestación en la escritura de acciones paralingüísticas que resultan imposibles de realizar en la escritura informal, pero que los usuarios han convencionalizado, como en el caso de los emoticones, para expresar el sentido apropiado de la enunciación, hecho que facilita la comunicación de esa función emotiva muchas veces diezmada en la escritura por la falta de recursos para manifestarla.

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Fuentes

http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=RBqDJGYsPD6BEpD3YE
en.wikipedia.org/wiki/Asterisk
http://www.cs.tut.fi/~jkorpela/latin1/3.html
http://askville.amazon.com/people-putting-asterisk-front-back-word/AnswerViewer.do?requestId=9521170
http://grammar.about.com/od/ab/g/asteriskterm.htm